Una característica importante del melasma es que no es simplemente una mancha que podamos “borrar”. Es una piel especialmente sensible a la inflamación, al calor y a la radiación ultravioleta. Por eso, cuando trabajamos con este tipo de piel, el objetivo debe ser mejorar su aspecto y mantenerla controlada, evitando provocar una reacción que pueda intensificar la pigmentación.
¿Qué tratamientos son compatibles con el melasma?
La elección dependerá siempre del estado de la piel y de la profundidad y actividad del melasma. En general, se suelen valorar tratamientos poco agresivos y progresivos, acompañados de una buena estrategia domiciliaria y fotoprotección.
- Peelings químicos superficiales, seleccionados adecuadamente y realizados por profesionales formados, pueden utilizarse como parte de un protocolo para mejorar la pigmentación. No todos los ácidos ni todas las concentraciones son adecuados para todas las pieles.
- Tratamientos despigmentantes y cosméticos específicos pueden ayudar a controlar la producción de melanina y mejorar progresivamente el tono. Ingredientes como el ácido azelaico, vitamina C, niacinamida o determinados activos despigmentantes pueden formar parte de una rutina, siempre adaptada a cada piel.
- Dermapen, en determinados casos, puede plantearse con mucha prudencia y con un protocolo adaptado. No se trata de profundizar más para conseguir más resultado: en una piel con melasma debemos evitar una inflamación innecesaria.
En cambio, los tratamientos muy agresivos, el exceso de calor o los procedimientos ablativos, como determinados tratamientos con láser CO₂, requieren especial precaución, ya que la inflamación puede favorecer una hiperpigmentación postinflamatoria y empeorar el melasma.
La fotoprotección es parte del tratamiento
No tiene sentido realizar un protocolo despigmentante y descuidar después la protección frente a la radiación solar. La fotoprotección diaria de amplio espectro, junto con medidas físicas como sombrero y evitar la exposición solar intensa, es fundamental para ayudar a mantener los resultados.En melasma, menos puede ser más.
Cada piel necesita un diagnóstico y una estrategia diferente. El objetivo no es irritar la piel para conseguir una renovación rápida, sino trabajar de forma progresiva, controlar la inflamación y mantener la barrera cutánea en buenas condiciones.En Isabellas Estética creemos que un buen tratamiento comienza antes de tocar la piel: observamos, valoramos y después decidimos qué necesita realmente.Porque cuando hablamos de melasma, tratar bien también significa saber cuándo no debemos agredir la piel.